Tras noches inesperadas y encuentros fortuitos en torno a la música. El Muerto de Miedo y Alejov, djs/productores del circuito electrónico subterráneo de Santiago de Chile, comenzaron a gestar un proyecto que, con el tiempo, se materializó como “Champetron”. Una fusión entre la champeta, género musical afrocaribeño originario de la costa norte de Colombia, y la música electrónica de baile. Lo que al principio parecía una ligereza terminó cobrando profundidad, como sucede con todo lo genuino, transformándose en una propuesta nacida entre sesiones de escucha que rozaban lo ritual.
“La idea surgió después de escuchar música africana. Alejov tenía conocimiento de cómo la champeta, con sus raíces colombianas, se conectaba con las estructuras de la electrónica de baile. Empezó como una especie de broma, pero cuando nos dimos cuenta, nos resultaba algo con mucha fuerza para la pista de baile santiaguina”, explica El Muerto de Miedo. Ese vínculo que encontraron entre los sonidos de la champeta y el techno acid de Chicago y Detroit no fue casual. Por el contrario, los productores de techno también habían bebido de las mismas raíces africanas, creando una conexión que trascendió estilos.

El proceso de creación de “Champetron” está marcado por la espontaneidad y la experimentación constante. Se reúnen a escuchar vinilos, a veces encontrados en el mercado persa de Santiago, tiendas especializadas en música del mundo y también traídos desde Colombia. Es un trabajo de escucha y selección, buscando aquellos que no solo estén bien grabados, sino que contengan algo especial, algo que les permita darles un giro único.
“Nos gusta samplear esos vinilos, tomar sus elementos y, a partir de ahí, crear algo completamente nuevo, pero respetando la esencia de lo que son”, Destaca El Muerto de Miedo.
La combinación de champeta y electrónica no es algo nuevo, pero para “Champetron”, la clave está en cómo lo hacen. No se trata de un simple cruce de sonoridades, sino de un proceso consciente en el que cada uno aporta lo suyo. Alejov se encarga de los ritmos, y el Muerto de Miedo a ajustar y grabar los samples. Cada uno tiene su espacio creativo, pero el resultado siempre es similar, una pieza original y cargada de carácter.
Más allá de la técnica, su motivación principal es mostrar algo diferente. El circuito de la música electrónica en Chile está lleno de proyectos, pero muchos de ellos carecen de la riqueza y la búsqueda auténtica que el dúo quiere transmitir.
“Nos motiva mostrar algo distinto, algo con exploración. Hoy hay muchos proyectos vacíos que pueden monopolizar la experiencia de baile. Nosotros queremos que la gente se emocione con lo que escucha, que se sorprenda, que descubra música nueva”, comenta Alejov.

El proceso creativo se apoya en la accesibilidad que hoy ofrecen las herramientas digitales y los estudios caseros. “La democratización de la música es algo fundamental. Antes, solo unos pocos podían producir y grabar música, pero ahora, con la tecnología, cualquiera con buenas ideas tiene las mismas oportunidades. La clave está en lo que haces con esa herramienta”, reflexiona El Muerto de Miedo.
Y aunque los retos son muchos, su motivación sigue siendo la misma, crear algo que tenga el poder de emocionar. “El objetivo es siempre que al escuchar nuestra música, la gente sienta esa chispa, esa conexión. Si logramos eso, entonces estamos haciendo bien nuestro trabajo”, concluye Alejov.